18. El Cuaternario en la ría de Ribadeo

En los acantilados y laderas de la actual ría de Ribadeo podemos ver aflorar las rocas de la Serie de los Cabos, en su mayoría areniscas y pizarras, que forman el zócalo de roca madre del territorio. La prolongada erosión de dicha roca basal ha ido acumulando una serie de formaciones superficiales más recientes, originadas durante el periodo Cuaternario, en el que hoy nos encontramos. A medida que las rocas basales y sus escarpes se erosionan, se van desprendiendo fragmentos que se van acumulando (coluviones) en las partes superiores de las laderas de dichos escarpes. A medida que esos fragmentos avanzan arrastrados por los agentes atmosféricos hacia las zonas menos pendientes de la ladera se entremezclan con partículas pequeñas y finas (arenas y arcillas), que rellenan más los intersticios existentes, creando así una matriz más densa. Sobre ambos tipos de formaciones superficiales cuaternarias se han desarrollado gran parte de los suelos con pastizales y plantaciones forestales que hoy rodean la ría.

Se conoce como rasa mareal a la plataforma rocosa costera que aparece por delante de un acantilado rocoso debido a la erosión del mar sobre el mismo. Debido a su origen, estas plataformas coinciden con el nivel de la bajamar. Se han identificado antiguas rasas de este tipo en terrenos hoy emergidos decenas de metros sobre el nivel del mar. Es sabido que desde el Terciario y durante el Cuaternario, existieron movimientos de ascenso (epirogenéticos) muy lentos de todo el conjunto rocoso de la zona, con pausas que permitieron generar esas rasas mareales que luego ascenderían hasta su emersión y elevación sobre el nivel marino. Durante el Cuaternario, el río Eo y sus afluentes han ido creando terrazas fluviales o aluviales en sus cauces, “playas” en las que acumulan cantos rodados, arenas, arcillas y otros depósitos. Esas terrazas también fueron siendo elevadas a medida que la tierra ascendía y el río excavaba más su cauce, de forma que hoy se han podido identificar algunas de ellas decenas de metros sobre el actual nivel de las aguas. En el caso de la ría, también aparecen depósitos de arenas y fangos relacionados con la dinámica del estuario y su mezcla de aguas. Son especialmente notables las de las ensenadas de La Linera, el Tarrón, el entorno de Vegadeo, El Xunqueiro y Reme. Otros depósitos litorales son las playas de arena fina de Arnao o el Tesón de la Berlinga que las bajamares descubren frente a Figueras. En el siguiente capítulo abordaremos con más detalle el origen de estos depósitos cuaternarios, que continúan produciéndose a día de hoy.

Con el apoyo de la Fundación Biodiversidad del Ministerio para la Transición Ecológica

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