20. Esteros y Marismas

Los esteros que quedan descubiertos en la bajamar son llanuras fangosas con presencia de algas capaces de resistir la exposición al aire y al sol unas horas al día (Fucus, Enteromorpha, Ulva…) y gramíneas del género Zostera que llegan a constituir extensas praderas sobre esos limos arenosos. Los invertebrados más abundantes suelen ser gusanos poliquetos (“xorra”) como Nereis (Hediste) diversicolor o Arenicola marina, que dejan visibles los restos de las partículas que digieren en la superficie, en forma de cordones arenosos en espiral. También aparecen almejas, berberechos, pequeños caracoles de conchas alargadas (Hydrobia ulvae, Bittium reticulatum) y cangrejos comunes (Carcinus maenas).

Los rizomas de las sedas de mar ayudan a estabilizar el sedimento, y sus partes aéreas atrapan nuevos detritus que se unen a los generados por estos “herbazales” sumergidos en pleamar. Gradualmente, los procesos de sedimentación van colmatando los fondos del estuario. Algunas especies pioneras consiguen afincarse allí, como la Salicornia o el cirpo marítimo (Scirpus maritimus var. compactus). Los arribazones de algas y materiales vegetales son retenidos por los tallos y hojas y el suelo se va elevando por encima de las pleamares muertas. La parte alta de la marisma o marjal presenta suelos más compactados densamente colonizados por vegetales, entre los que destaca el junco marino y otras plantas marismeñas como el carrizo.

Con el apoyo de la Fundación Biodiversidad del Ministerio para la Transición Ecológica

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