21. Un duro medioambiente

Los suelos del estero constituyen un ambiente duro para el desarrollo de la vida debido a las altas concentración de sales y condiciones anóxicas en profundidad. Se denominan plantas halófilas “amantes de la sal” a las que crecen sólo en los medios salinos. Estas especies disponen de mecanismos fisiológicos que les permiten vivir en estos difíciles ambientes.

Algunas especies como Atriplex postrata excluyen la penetración de sal dentro de sus células para evitar la desecación. Otras plantas, como la Salicornia, tienen paredes celulares delgadas y extensibles. A medida que la concentración salina aumenta en el citoplasma, la célula incorpora más agua para diluirla. Estas plantas suculentas son fáciles de distinguir por la carnosidad y abundancia de líquido en sus tallos y hojas. Otras especies acumulan la sal en sacos intracelulares llamados vacuolas para reducir su toxicidad. Los tamariscos (Tamarix gallica) y los Limonium consiguen eliminar los excesos de sal a través de glándulas secretoras en sus hojas, expulsándola como un polvo grisáceo. También son mecanismos de excreción de sal de la planta la eliminación de hojas muertas. Finalmente, hay especies que aceleran su ciclo biológico para acortarlo y liberar los frutos antes de que la acumulación de sales en los tejidos termine con la vida de la planta. Es el caso de la broza fina (Ruppia maritima).

Con el apoyo de la Fundación Biodiversidad del Ministerio para la Transición Ecológica

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