7. Rías y Estuarios

Entre rías y estuarios hay una diferencia en cuanto al relleno por sedimentos del antiguo cauce fluvial: en las rías verdaderas dicho relleno es insuficiente, por lo que las aguas marinas no los dejan expuestos en bajamar. En los estuarios el relleno por sedimentos es prácticamente completo, por lo que al retirarse las aguas marinas en bajamar quedan expuestos. Por último, si es la desembocadura del río la que se adentra en el mar hablamos de delta; en este último caso, el exceso de sedimentos que aporta el río llega a superar, mar afuera, la línea de costa.

Según las anteriores definiciones, las llamadas “rías” del litoral cantábrico (Ribadeo, Navia, Nalón, Villaviciosa, Ribadesella, Urdaibai, etc.) responden más bien al patrón de un estuario que al de las verdaderas rías. Como acabamos de indicar, en los estuarios el mar invade los últimos centenares o miles de metros del río dos veces al día, en las pleamares, y se retira del mismo otras dos veces, en las bajamares, quedando entonces expuestos al aire los fangos del fondo y pudiendo distinguirse en ellos un canal con las aguas fluviales durante esas horas de bajamar. Esto es más notorio en los estuarios pequeños, y no tanto en los de mayor tamaño como en el caso de Ribadeo. En este último incluso hay un sector que sí corresponde a una verdadera ría, al norte del puente de Los Santos, pues sus fondos permanecen sumergidos en bajamar.

Con el apoyo de la Fundación Biodiversidad del Ministerio para la Transición Ecológica

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